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El estudio sobre los Estilos de Aprendizaje se enmarca dentro de los enfoques pedagógicos contemporáneos que insisten en la creatividad, aprender a aprender. Carl Rogers (1975) afirmaba en Libertad y Creatividad en la Educación:
“El único hombre educado es el hombre que ha aprendido cómo aprender, cómo adaptarse y cambiar”.
Desde los niños a los adultos, el aprendizaje a lo largo de la vida se ha convertido en una necesidad. La UNESCO en Aprender a ser (1972), indicaba que aprender no debía convertirse en un slogan más.
¿Qué significa aprender a aprender?
De forma sencilla podemos definir aprender a aprender como:
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El conocimiento y destreza necesarios para aprender con efectividad en cualquier situación en que uno se encuentre |
Nuestro planteamiento sobre las teorías de los Estilos de Aprendizaje trata de dar una respuesta a la necesidad de “aprender a aprender”. Presentamos cómo hacer un diagnóstico en los estilos de aprendizaje y también cómo hacer un adecuado tratamiento de mejora de los Estilos de cada uno.
Facilitamos con Smith (1988) una sencilla lista de aspectos que nos especifican lo que significa en la práctica aprender a aprender. Podemos decir que un hombre ha aprendido a aprender si saber:
Según algunos autores, hay tres subconceptos o componentes en la idea de aprender a aprender:
Aunque trabajemos en profundidad sobre uno solo de estos conceptos, no debemos olvidar el conjunto y la corriente pedagógica fundamental en la que nos integramos.
Cuando hablamos de necesidades del discente no nos referimos a las necesidades humanas básicas, como alimento o bebida, sino a la competencia o lo que las personas necesitan saber acerca del aprendizaje en sí para conseguir el éxito en lo que aprenden.
¿Qué competencias son esas?

Figura 1. Competencias necesarias para el aprendizaje
Otra de las dimensiones a la que nos referíamos era la Formación, es decir, esfuerzos deliberados por ayudar a la personas a ser mejores discentes y a lograr el éxito en la arena educativa.
Llegamos ahora al término central de nuestro trabajo: Estilo de Aprendizaje, que aparece interrelacionado con los otros dos componentes citados anteriormente, necesidades del discente y formación.
Gráficamente podemos representarlo, con Smith (1988) en tres esquemas:
El primero consiste en la reciprocidad de la interrelación.

Figura 2. Reciprocidad de la interrelación
En el segundo caso se presenta la interpretación como elemento clave de la naturaleza de la relación.

Figura 3. Interpretación de la interrelación
En el tercer diagrama se destaca una fórmula para la acción que conduzca a la mejora de la competencia en el aprendizaje.

Figura 4. Acción para la mejora del Aprendizaje.
Referencias bibliográficas:
Alonso, C.; Gallego, D.; Honey, P. (1994). Los Estilos de Aprendizaje. Procedimientos de diagnóstico y mejora. Bilbao: Ediciones Mensajero. Universidad de Deusto.
Alonso, C.; Gallego, D. (2000). Aprendizaje y Ordenador. Madrid: Dykinson.